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Mercado Alternativo Bursátil

Alocución del Presidente de EuroEspes en el Acto de Presentación al MAB (Mercado Alternativo Bursátil)
Bolsa de Madrid (16 Febrero, 2011)



Distinguidas autoridades; queridos socios, colaboradores, invitados y amigos:

En este mes de febrero se cumple el XX Aniversario de la constitución de EuroEspes. El 15 de diciembre de 1995, el entonces Presidente de la Xunta de Galicia, D. Manuel Fraga Iribarne, que hoy nos honra con su presencia, inauguró nuestra sede social en Bergondo, donde se ubica el Centro de Investigación Biomédica EuroEspes. Las circunstancias han querido que la efeméride que hoy celebramos -por el ingreso de EuroEspes en el Mercado Alternativo Bursátil- coincida con nuestro XX aniversario. Por ello, es una buena ocasión para manifestar gratitudes. Gratitud a todos Uds., por haber hecho un hueco en su agenda para acompañarnos en este acto. Gratitud a los socios fundadores, algunos de los cuales ya nos han abandonado, aunque su recuerdo y sabiduría siguen con nosotros. De los seniors fallecidos y de los grandes empresarios que han formado parte de nuestro Consejo de Administración a lo largo de 20 años conservamos el testamento del Código de las 6 vías. Primera: Sé diferente. Segunda: Nunca gastes más de lo que ganes. Tercera: Jamás te detengas en el camino de la innovación y la perfección. Cuarta: Lleva siempre bien alta la bandera de la honradez. Quinta: Comparte los éxitos, asume los fracasos, y aprende de ambos. Y Sexta: Recuerda que vales lo que eres, más que lo que tienes.

Este es el espíritu con el que venimos al MAB. Nuestra contribución económica al Mercado Bursátil es ínfima; pero no por ello hay que despreciar lo pequeño. Recuerdo que en una reunión del Instituto de Consejeros el año pasado, un empresario de este país me preguntó cuánto facturábamos. Le dije que entre 4 y 6 millones de euros. Su respuesta pseudodespectiva fue: "Eso no es nada". Entonces la pregunté: ¿Qué dividendo ha repartido Ud. en su empresa? Me contestó: un 1.5%. Yo le dije: Nosotros repartimos un 3.5%; y el valor del dinero es el mismo para su gran inversor que para nuestro pequeño inversor. Por lo tanto, lo pequeño no tiene necesariamente que ser menos productivo que lo grande.

Siguiendo el Código de las 6 vías, podría decirles que EuroEspes es diferente en el sentido tanto de su perfil accionarial como de su actividad profesional. Probablemente seamos la única empresa en este país que integra servicios médicos, medicina genómica y biotecnología de la salud en una estructura empresarial vertebrada y diversificada; cosa no siempre fácil de entender. Me viene a la memoria el comentario de un amigo aquí presente que un día me dijo: "Si hablases de maquinaria pesada lo entendería todo, pero esa terminología críptica de la ciencia, la genómica y la nutracéutica no hay quien la entienda". Yo creo que procede empezar a entender que uno de los símbolos de desarrollo de cualquier país es su capacidad de progreso científico y tecnológico. En ese nicho estamos nosotros y en ese entorno creemos que el MAB puede ser un buen instrumento operativo para proyectar financieramente la ciencia y el progreso de nuestro país, especialmente en horas bajas como las actuales. Los 3 pilares en los que asienta la actividad empresarial de EuroEspes son los servicios médicos, la medicina genómica y la biotecnología. Nuestra actividad médica se concentra en torno a las enfermedades del sistema nervioso central, el tercer problema de salud en los países desarrollados, detrás de los accidentes cardiovasculares y el cáncer. El cerebro es lo que nos da dignidad y nos permite desarrollarnos como personas. A mí siempre me llamó la atención que un 30% de las mujeres se preocupen de sus ovarios y de sus mamas, y un 10% de los hombres se preocupen de su próstata, y que en los llamados países desarrollados menos de un 1% de las personas se preocupe de su cabeza. Me resulta igualmente curioso que los Bancos tengan férreos departamentos de riesgo y carezcan de programas preventivos para proteger a sus directivos frente a riesgos cerebrales. Les invito a que reflexionen sobre esta paradoja de nuestras conductas preventivas (o de nuestra Inteligencia Emocional, como diría Coleman). Más allá del tópico, invertir en salud debiera ser siempre una buena inversión, sobre todo con rentabilidad a medio y largo plazo, cuando nos empiezan a fallar las fuerzas y las ilusiones.

Para que me entiendan los amigos industriales, les diré que la Medicina Genómica equivale al Control de Calidad Total, al estilo de Edwards Deming y Feigenbaim, o el Keisatsu de Kaoru Ishikawa en Japón. La Medicina Genómica nos permite evaluar predictivamente la calidad de nuestra estructura heredobiológica y detectar precozmente nuestros "defectos de fábrica" para ponerles remedio antes de que provoquen un accidente en nuestro estado de salud. En la actualidad, más del 20% de nuestros problemas graves de salud están causados por nuestro estilo de vida, nuestra alimentación y los fármacos que consumimos. Por eso el conocimiento de nuestra genómica individual es fundamental para prevenir los riesgos inherentes a nuestro modelo de vida; y la farmacogenómica es el instrumento perfecto para personalizar los tratamientos farmacológicos, para saber lo que debemos tomar y lo que debemos evitar, con el fin de optimizar los recursos terapéuticos y preservar nuestra salud. Y no olviden que más del 30% de las personas mayores de 50 años, incluidos casi todos los que estamos aquí, somos candidatos potenciales a sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular en algún momento de nuestra vida. Hoy hay formas de predecirlo y evitarlo. La selección Darwinista se encarga del resto; pero, sin duda, sobrevivirán los más inteligentes, aquellos que hayan sabido usar los recursos tecnológicos para identificar el riesgo y evitar el desastre. La biotecnología la usamos para desarrollar todos estos predictores genómicos y para crear nuevos bioproductos, carentes de los márgenes de riesgo y efectos secundarios que envuelven a la farmacoterapia convencional. También desarrollamos bioproductos para complementar las propiedades que nunca podrá tener un producto artificial. Cuanto más desarrollado es un país, mayor es el consumo de bioproductos frente a fármacos sintéticos. Sirva de ejemplo decir que el consumo de bioproductos en Japón es del 38%; en Alemania es del 16%; y en España no llega al 5%. A todo ello debo añadir que la Nutracéutica tiene una legislación definida en Estados Unidos y Japón de más de 15 años de historia, mientras que en Europa nuestros estresados burócratas todavía no han tenido tiempo para crear un marco legal que nos permita competir en igualdad de condiciones con Asia y América. Para que las empresas tengan confianza en nuestras instituciones y en nuestras plataformas financieras, es necesario que éstas demuestren a las empresas un nivel de eficacia y competencia que no siempre es fácil percibir. Para que las empresas inviertan en I+D necesitamos nuevas fórmulas que premien el progreso y el desarrollo y despenalicen fiscalmente el esfuerzo innovador. Para que las empresas del sector de la salud y la biotecnología puedan crecer y desarrollarse con solvencia tienen que sacudirse el yugo del dumping de lo público. Mientras no haya igualdad de reglas y condiciones entre lo público y lo privado, entre las multinacionales y las pequeñas y medianas empresas del sector, el concepto de mercado libre en nuestro país seguirá siendo una quimera, que nos coloca en desventaja con respecto a nuestros competidores externos y no nos permite evolucionar con éxito en el mercado interior. Por lo tanto, creemos que nuestra presencia en el MAB puede ser un ejercicio de solvencia y una oportunidad para marcar estilos. Como mercado nuevo que es, el MAB también necesita dar muestras de credibilidad y confianza a los inversores; y ese perfil tiene que ser exhibido por los miembros del club, tanto por su capacidad para generar riqueza como por su ética profesional, estilo de gestión, ejemplaridad y espíritu de progreso.

En EuroEspes siempre hemos sido celosos cuidadores de los intereses de nuestros inversores. Los 10 primeros años de nuestra historia empresarial los hemos dedicado a sentar las bases de nuestra actividad, crear patentes e implementar procesos innovadores, para consolidarlos y expandirlos en la década siguiente, lo cual nos permitió retornar a nuestros inversores dividendos del 2.5% al 6% a lo largo de los últimos 10 años, a excepción de 2008, cuando iniciamos una profunda reforma estructural; y la misma política nos ha permitido crecer un 6%, en plena crisis, en 2010, y plantearnos un reparto de dividendos del 3.5% en este ejercicio. A lo largo de los años, también hemos mantenido la política de repartir la mitad de los beneficios y usar la otra mitad para recapitalizarnos e invertir en I+D. Ahora iniciamos una etapa nueva en la que pretendemos expandir nuestra presencia en el mercado nacional y en mercados exteriores, especialmente en las áreas geográficas donde ya, a pequeña escala, se están introduciendo nuestros productos, como es el caso de Europa, Asia y América. La internacionalización es un proceso ineludible en un mundo globalizado.

Independientemente de nuestra modesta evolución económica, sentimos la gratificación de saber que trabajamos por la salud de las personas; descubrimos, inventamos e innovamos para mejorar el bienestar de nuestra población, concentrándonos en los problemas prioritarios de salud. Entendemos que la salud es un bien de consumo y no un arquetipo de demagogia política, ni una moneda de cambio para sostener modelos obsoletos por razones coyunturales. Puede que nunca lleguemos a ser una potencia económica en el mercado de la salud, al menos mientras nuestro mercado esté asfixiado por el monopolio de lo público; pero nos vale la satisfacción de haber marcado un camino hacia el diagnóstico predictivo, hacia los planes de prevención, y hacia el tratamiento personalizado, que irremediablemente seguirán e imitarán las generaciones venideras, tanto en el contexto de la medicina pública como en el de la medicina privada. En términos socioeconómicos podemos decir que por cada año que seamos capaces de retrasar la aparición de una enfermedad, estaremos reduciendo su prevalencia nacional entre un 20 y un 30%, con el consecuente beneficio para la salud de los afectados y la economía del país. El día que entiendan este teorema preventivo las autoridades sanitarias, y actúen en consecuencia, puede que el coste sanitario empiece a dejar de ser el panteón financiero en el que se entierra año a año la economía de nuestras Comunidades Autónomas, sin esperanza de resurrección. Todo economista sabe que el éxito financiero asienta en el principio de eficiencia, que aplicado a la I+D equivale a decir "reducción del tiempo de desarrollo y de los costes productivos para obtener un producto final competitivo". Nosotros tenemos un viejo eslogan que dice que "la ciencia que no es rentable es una mala ciencia". Esto tiene mucho que ver con el aforismo de Chesterton según el cual "una idea que no se hace práctica es una mala idea". En la era del conocimiento, el verdadero poder está en las ideas, sobre todo en las ideas realizables al servicio del desarrollo y del progreso. Las ideas nacen en el cerebro; y nosotros nos dedicamos a cuidar al órgano de las ideas. El capital debe estar al servicio del desarrollo de las buenas ideas para convertirlas en productos tangibles, que nos permitan progresar y mejorar nuestras condiciones de vida. Desde la humildad a que nos obliga el tamaño, nuestro compromiso hoy ante Uds. y ante el MAB es seguir trabajando con honradez y entusiasmo por convertir en realidad las ideas. Muchas gracias.

Ramón Cacabelos, M.D., Ph.D., D.M.Sc.
PRESIDENTE

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